TERRIBLE MIN

Un chute de adrenalina Pop

Desde la ciudad estado levantina, octava maravilla del mundo del pecado, los Terrible Min te saludan.

Pero, ¿Quién demonios es Min?

Min era un labriego a quien el ejército egipcio  le encomendó la tarea de proteger a las egipcias mientras ellos iban a la guerra. Cuando regresaron, se dieron cuenta que todas estaban embarazadas. Como venganza, decidieron castrar a Min, pero las egipcias intercedieron suplicando a sus maridos  que no le castrasen. Éstos accedieron, pero en compensación le cortaron una pierna y un brazo, desde entonces es el dios de la fertilidad.

Alest, Thy y Pintaius son herederos de esa fertilidad egipcia. Son tres tipos inquietos que desde Las Vegas del Mediterráneo, Benidorm, destilan un pop contundente de guitarras cristalinas, melodías cuidadas acompañadas de una sección rítmica simple, pero contundente.

No pretenden ser originales, ni quieren descubrir nada nuevo. Su música viene de desempolvar sus viejos vinilos, haciendo un refrito sentimental con todos los buenos momentos vividos.

Por un lado, pueden sonar a pop de finales de los 70, a Power pop, pero por otro, te puede parecer una banda macarra de Rythm and Blues o de Rock ‘n ‘Roll en la onda de los Dr. Feelgood , o de los mismísimos Tequila. Aunque  también tienen su lado oscuro llegando a parecerse al primer Jonathan Richman.

¿Oportunistas? ¿Caras duras? Quizás, pero sus directos destilan energía y actitud por los cuatro costados. A lo mejor son una banda de directo más que de estudio, pero la mejor forma de saberlo es escuchando su disco.

Pintaius es el batería, y es como una moto sierra que arranca y no puede parar. Proviene de bandas como Vickyleytones o Bastardos.

Thy( guitarras, voz y coros) es el alma del grupo, de hecho, casi todos los temas son composiciones suyas. Anteriormente, había tocado en los “Blue Vandals”.

Alest es el bajista cantante y front man, tiene sobradas tablas y descaro, y ha sido miembro de bandas como Los Bonobos, Las Pirañas o 7-Eleven.

Terrible Min tocan sus propias canciones en castellano, francés e italiano. Sus melodías pegadizas se te incrustan en el cerebelo hasta hacerte tararearlas.

Son un chute de adrenalina Pop en estos momentos en los que predominan los convencionalismos, la repetición y la ñoñería recalcitrante.

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