BASTARDOS

Bastardos fueron una de las formaciones de punk rock más originales de España. Si tuviste la oportunidad de conocerlos sabes a qué me refiero. Por desgracia, se disolvieron justo cuando su estilo había conquistado la cumbre con la que todos los grupos sueñan, la del estilo propio. Y es que no encontraréis por las cercanías un grupo que se le parezca.

Como suele ocurrir con los grupos de Benidorm, la antropología musical que nutre las bandas de la localidad destaca por la internacionalidad. Un Español que toque en una banda de rock and roll allí puede llegar a sentirse “guiri”. El caso de Bastardos no iba a ser una excepción, de hecho es más bien el modelo por excelencia. Éstos conspiraban contra el mundo lanzando misiles atómicos de punk rock respaldados por una bola sónica compuesta por una parte mitad holandesa e irlandesa, pegada con celo a otra mitad que representaba lo más castizo e ibérico de España. Si a estas bárbaras naturalezas les sumas una vida entera dedicada a tocar en bandas destroyers, esto es lo que resulta:

Como dicen, una imagen vale más que mil palabras. Y si alguien, por algún motivo o en algún momento, había pensado que esta reseña era puro piropeo, creo que ha quedado clara la imparcialidad y objetividad editorial. Y es que cuando algo es verde es verde, lo mismo que cuando algo es bueno es bueno. Bastardos para esto vienen a ser como una operación matemática, indiscutible. 4+4=8; Bastardos = La puta hostia.

Y si es poco decir, un argumento irrebatible, irrefutable, indiscutible. Lo bien que invocaban a Satanás. Si éste hubiera aparecido de repente en un concierto de Bastardos seguro que lo hubiese hecho de manera elegante, pero como un salvaje. Seguro que hubiese sido capaz de destrozar el bar por completo y que terminasen invitándole a la última. Esto eran los Bastardos

Por suerte, gracias a Sonámbulo Récords, todo lo expuesto se puede demostrar. Lo último que grabaron es prueba de ello.

En principio, el LP iba a ver la luz a manos de un sello catalán, H-Récords, el cual, por motivos extraños, desapareció prácticamente sin dejar rastro. Pero por azares de la vida, milagros o voluntades el disco está en la calle. Aunque sólo salieron 320 copias aun es posible hacerse con una. Esta joyita hubiese sido olvidada si el sello benidormense Sonámbulo Récords no la hubiera recogido del baúl de los recuerdos. La portada es de Leviatán. El título es una declaración de principios en toda regla, “ I wish my wife was as dirty as my car”, y lo mejor es que combinan dos guitarras en principio opuestas para lo que debería ser en ortodoxia una banda de punk rock. Una de ellas aporta energía y frescura rítmica con un peculiar estilo high energy a lo MC5, God, Sonic Reverouz Band y no voy a decir Hellacopters porque me cargo la reseña. Y por otro lado sobresale una flaying V cuando no es una explorer del metal que aclara cualquier duda que pudiera surgir desde un punto de vista cafre. Es decir, que es una bestia salvaje de la tralla tocando rock and roll. Lo mejor son las melodías vacilonas y pegadizas sin ser himnos de los que terminas cansado, y la batería aporta un toque de elegancia y buen hacer.

Una joya en toda regla para los amantes del punk rock.

Contacto:
Compárteme